Cataplana de tamboril

La cataplana es un recipiente de cobre típico de la cocina portuguesa cuyo principio de funcionamiento es similar al de las actuales ollas a presión, ya que se cierra herméticamente y los alimentos se cocinan en su interior. La única diferencia es que en la cataplana los distintos ingredientes se distribuyen por capas y los sabores circulan hasta fusionarse en un resultado armonioso.

Abrir una cataplana tras el tiempo de cocinado siempre es emocionante porque siempre hay cierta incertidumbre sobre el resultado. Generalmente, salvo algunas excepciones, la cataplana no se abre durante la cocción, por lo que no intuimos el resultado hasta que la abrimos.

Y cocinar una cataplana es también siempre un ritual: distribuir los ingredientes en camadas, colocarlos de forma ordenada y precisa, respetar las capas, a veces condimentar con algún líquido que participe en la cocción pero dejando sitio para que el resto de alimentos aporten caldo al resultado final.

Una cataplana es una experiencia de principio a fin, desde el momento de comprar los ingredientes hasta el instante de abrirla y compartirla con el resto de comensales.

Y por si fuera poco, la cataplana simboliza también la teoría de la cooperación biológica. Demostrado que la ley del más fuerte responde a una construcción de la historia desde una perspectiva imperialista, dominante y destructiva, la actual teoría de la cooperación propugna que las especies en general y los seres vivos en particular se mantienen, avanzan y sobreviven cooperando unos con otros, no dominándose ni destruyéndose hasta el colapso.

En la cataplana, cada ingrediente, desde la primera hasta la última capa, cooperan y cada uno aporta sabores y nutrientes que se unen e integran en el resultado final.

Es encantador encontrar ecos de una teoría tan actual como la de la cooperación en saberes tan arcanos e irrefutables como el de la cocina portuguesa.

Receta de cataplana de tamboril (en español, mero)

Para cuatro personas:

  • 2 colas de tamboril sin piel y cortadas en pedazos (unos 800 – 1.000 gramos)
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 1/2 pimiento de asar verde y ½ pimiento rojo
  • 1 tomate maduro
  • 4 patatas medianas
  • 150 gramos de langostinos
  • 8 – 10 mejillones
  • 1 vaso pequeño de vino blanco
  • 1 guindilla malagueta o similar
  • Cilantro

Pues la receta de la cataplana es tan sencilla y tan imprevisible como distribuir los alimentos en capas, cerrar y esperar el resultado, que seguro que nos sorprenderá, siempre, agradablemente.

1.- Ponemos una capa fina de aceite en la cataplana, lo justo para cubrir la base.

2.- Pelamos la cebolla, la cortamos en rodajas y las colocamos al fondo de la cataplana.

3.- Pelamos los ajos, los cortamos en láminas y los ponemos encima.

4.- Lavamos y cortamos los pimientos en dados, y los colocamos a continuación.

5.- Rallamos el tomate y lo añadimos encima del resto de ingredientes.

6.- A continuación colocamos los trozos de tamboril, que previamente habremos sazonado.

7.- Encima del tamboril, las patatas, peladas y cortadas en cubos.

8.- Finalmente, el turno de los langostinos y los mejillones, cerrando las capas.

9.- Añadimos un vaso pequeño de vino blanco, el cilantro, abundante y cortado, y cerramos la cataplana.

10.- La ponemos al fuego y cocinamos durante veinte minutos.

11.- Transcurrido el tiempo, retiramos del fuego y mantenemos cerrada hasta el momento de llevar a la mesa, abrir junto al resto de comensales y… sorpresa!!!

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