Croquetas

Croquetas caseras

Hay algo mágico cuando hacemos algo con las manos. Y sin embargo cada vez hacemos menos cosas con las manos. Cada vez está todo más mecanizado y la acción directa de las personas sobre el proceso de producción es cada vez menor, cada vez más prescindible.

La mecanización garantiza la homogeneidad en el resultado final, mientras que la intervención humana favorece la diferencia. Y aunque esa homogeneización se nos presenta como una virtud, la manipulación consigue resultados distintos y es esa diferencia la que en nuestra opinión conlleva una riqueza.

Pero más allá de que a unos les parezca más interesante la homogeneidad y otros nos decantemos por la pluralidad y la incertidumbre en el resultado, la mecanización es un proceso irreversible ante el que toca reinventarse y en el que la creatividad se postula como un activo valioso y versátil. La creatividad como respuesta a la mecanización es aplicable al mercado laboral, al pensamiento, a la educación, a los sistemas de información y comunicación… y también a la cocina.

Por ello os presentamos esta receta de croquetas, con pollo y acelgas al ajillo, simplemente porque son ingredientes que teníamos en la nevera y se nos ocurrió esta forma de aprovecharlos. Por supuesto, las croquetas dan la opción de hacerlas de multitud de sabores, solamente hay que mirar en la nevera o en la despensa, ver qué hay, crear alguna combinación que nos parezca interesante y sentir, de paso, la magia de trabajar con las manos.

 

Receta de croquetas con pollo y acelgas al ajillo

1.- Empezamos preparando las acelgas al ajillo. Para ello, separamos las hojas de las pencas, dejando solo la parte verde y cortándola en trozos pequeños. Por supuesto, las pencas no las tiramos, sino que las podemos aprovechar para guisarlas, por ejemplo, con patatas, o bien para hacer un trinxat, etc.

2.- En una sartén freímos 4 ó 5 dientes de ajo cortados en trozos pequeños y antes de que empiecen a dorarse añadimos las hojas de las acelgas cortadas. Removemos y en seguida las acelgas empezarán a consumirse y perder tamaño. No necesitan mucho tiempo de cocinado, en apenas 5 ó 7 minutos estarán listas, cuando el color verde de las hojas se haya oscurecido y hayan soltado algo de líquido. Entonces las apagamos y las ponemos en un colador para que suelten todo el líquido. Importante: en esta elaboración no añadimos sal ni pimienta.

3.- Para esta receta hemos aprovechado pollo que teníamos en la nevera de haber hecho caldo de carne; habíamos utilizado una carcasa de pollo y al finalizar, separamos la carne que había pegada a los huesos para aprovecharla. Pero se puede hacer directamente con el muslo de un puchero o una sopa, o bien una pechuga a la plancha o frita con ajo, etc… Lo importante es, una vez tengamos el pollo cocinado, cortarlo también lo más pequeño posible, y reservar.

4.- Toca ahora hacer la masa de las croquetas. Para ello, derretimos en una sartén unos 50 gramos de mantequilla y freímos en ellos media cebolla picada muy final. Cuando empieza a ponerse transparente, añadimos el pollo y las acelgas, y removemos todo el conjunto. Incorporamos a continuación 50 gramos de harina, volvemos a remover y empezamos a añadir leche, poco a poco y sin parar de remover para que no se formen grumos. Además, al añadir la leche poco a poco conseguiremos que las croquetas tengan la cremosidad que deseemos.

5.- Es importante que no quede muy espeso, pero sobre todo que no quede muy líquido, ya que si no, no conseguiremos darle forma. Añadimos sal y pimienta al gusto, y si queremos, es el momento de añadir también alguna especia o hierba aromática que nos apetezca; la nuez moscada es bastante habitual, pero también podemos incorporar perejil, cilantro si nos gusta, etc.

6.- Cuando esté la masa de las croquetas, las vertemos en una fuente y dejamos enfriar, para poder trabajar con ella después. Incluso si una vez que se haya enfriado, la metemos en la nevera, mejor.

7.- Sacamos de la nevera para dar forma a las croquetas. Al venir de la nevera, si trabajamos rápido podemos darle forma con las manos. Vamos haciendo las croquetas (recomendamos no hacerlas demasiado grandes) y las pasamos primero por huevo batido y a continuación por pan rallado, tras lo que las vamos depositando en otra fuente, en la medida de lo posible sin que se toquen unas a otras.

8.-Finalmente, solo nos quedará freírlas, siempre con abundante aceite, hasta que estén doradas.

9.- Un truco: si las vais a freír en freidora, es importante que estén totalmente cubiertas; con 1 minuto a 170 grados, en principio será suficiente; ah, el truco: para que no se abran, no debéis sacarlas del aceite para mirar cómo van y volverlas a sumergir.

10.- Otro truco: las croquetas se pueden congelar; para ello se ponen en un tapper sin que se toquen entre sí y se meten en el congelador; cuando ya están congeladas sí se pueden sacar del tapper y juntar en otro recipiente, tocándose, para ahorrar espacio.

11.- Y otro truco: si las congeláis y las vais a freír en freidora, se fríen sin descongelar, también a 170 grados, durante cuatro minutos y también sin sacarlas para cotillear cómo van de fritura.

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