Arroz con carne adobada

Sin espacio apenas para moverse, Linda sufre otro calambre. Hacinada en una habitación minúscula con otras nueve compañeras no tiene posibilidad de desentumecer los músculos y presiente que el calambre pronto volverá a repetirse.

Arroz con carne adobada

Pisa sobre sus propios excrementos y se agacha para beber agua; también come algo sin ganas; lleva meses ingiriendo la misma comida todos los días y el dolor de estómago ya no desaparece. Como no puede moverse, ha engordado tanto que incluso le cuesta mantenerse en pie.

Acaba de amanecer, pero tras diez meses encerrada el sol ya no ilumina. Los ojos carecen de mirada y no se fijan en nada porque no hay nada que ver, ningún horizonte al que mirar.

Linda no ha conocido otro mundo que el del campo de concentración, donde el tiempo se sucede sin principio, sin fin, sin sentido. Come algo más y el dolor de estómago aumenta. Gime y agita la cabeza. Mira al suelo.

Podría tratarse de un día más pero no es así porque de repente se abre la puerta y entran dos hombres que se dirigen hacia ella. La sujetan con firmeza y la arrastran hacia fuera. Aunque no pone resistencia la golpean mecánicamente para que no se detenga. Mira hacia atrás y ve que también han sacado a sus compañeras y que caminan todas en fila a cierta distancia. Avanza así hasta que llega a otra celda, ésta mucho más pequeña, en la que Linda apenas cabe. Cuando la puerta se cierra tras ella, se ve aprisionada entre las cuatro paredes. Es asfixiante y gime de nuevo.

Es la última vez que gime porque de repente una fuerte descarga eléctrica en la parte posterior de la cabeza la deja paralizada. Nota que la arrastran, que la cuelgan por las patas traseras y la elevan para hacerle un corte en el cuello. También siente el dolor cuando le abren el cuerpo por la mitad con un corte profundo que deja al descubierto el corazón que aún late. Con la cabeza colgando, la mirada de Linda ahora sí se detiene en el cubo que tiene debajo para recoger su sangre. En un último estertor ve en una hilera de la que no alcanza a percibir el final a otras muchas compañeras, algunas ya desmembradas, mientras la sangre en el cubo va espesándose y adquiriendo un tono negruzco.

Receta de arroz con carne adobada:

Necesitaremos:- Carne variada: alguna alita o contramuslo de pollo troceado, costilla ibérica… También se puede utilizar longaniza, ‘lagartito’ ibérico… En resumen, podéis combinar los dos o tres tipos de carne que más os apetezcan, en poca cantidad, ya que con un total de unos 75 gramos por comensal será más que suficiente.- Para el adobo de la carne: aceite de oliva, pimentón dulce, sal, pimienta, orégano, romero y ajo machacado.- Arroz tipo ‘bomba’ o similar. En todo caso debe ser un arroz con gran capacidad de absorción y de calidad. La cantidad estimada por comensal es de unos 80-100 gramos.- Caldo de carne: a nosotros este arroz nos gusta más bien seco, por lo que si vamos a hacer un arroz para 4 personas y utilizamos 320 gramos de arroz redondo, necesitaremos 1 litro de caldo de carne aproximadamente.- Medio vaso de vino tinto.

1.- La noche anterior ponemos la carne a adobar: en un recipiente hermético colocamos la carne troceada, tal y como la vayamos a añadir después al arroz, y la impregnamos con aceite de oliva y las especias, comenzando por el pimentón dulce, con el que hay que ser generosos. Salpimentamos e incorporamos el resto de especias: orégano y romero, y si queréis podéis utilizar también tomillo. Por último añadimos 3 ó 4 ajos machacados, incluida la cáscara. Con ayuda de una cuchara removemos todo muy bien para que el adobo alcance a toda la carne, tapamos el recipiente y guardamos en la nevera hasta el día siguiente.

2.- Ah, si no nos hemos acordado de hacer el adobo la noche anterior, podemos hacerlo el mismo día, intentando que esté al menos dos horas macerando. Será suficienteaunque no tendrá tanta potencia como en el caso anterior.

3.- Una hora antes de empezar a cocinar es importante sacar el adobo de la nevera, para que se vaya atemperando.

4.- Nosotros no tenemos paellera así que lo que utilizamos es una sartén grande y que tiene un diámetro similar al fuego de la vitrocerámica, para que el arroz se haga de manera uniforme. Lo primero que haremos es poner un poco de aceite de oliva en la sartén, pero muy poco, no más de dos cucharadas soperas ya que el adobo ya lleva su poco aceite, y calentar. Cuando el aceite esté caliente añadimos la carne y la distribuimos por toda la sartén. En este primer momento es importante no mover la carne para que no suelte líquido; con ello conseguiremos sellarla y darle un toque ‘tostado’, evitando que se cueza. Cuando adquiera ese toque ‘dorado’ o ‘tostado’ le daremos la vuelta para que esté igual por todos sus lados.

5.- Una vez que hayamos conseguido que la carne esté dorada, añadimos medio vaso de vino tinto y subimos la temperatura para que se evapore el alcohol.

6.- Removemos todo el conjunto y cuando el vino haya reducido incorporamos el arroz y lo rehogaremos dos o tres minutos, tras los cuales añadiremos el caldo de carne.

7.- Incorporamos la sal (no mucha, ya que no le va a aportar gran cosa) y volvemos a remover todo el conjunto, dejando a partir de ahí que se vaya cociendo el arroz.

8.- Lo ideal es no remover más el arroz, pero en nuestro caso, con la sartén y el fuego de vitrocerámica, tenemos que moverlo de vez en cuando para que la cocción sea uniforme. Si durante la cocción veis que se está quedando sin caldo, podéis añadir más, o bien un poco de agua si no tenéis más caldo.

9.- Como referencia, tardará unos 15 minutos, pero hay que estar atentos para darle el toque final: aproximadamente cuando se hayan cumplido esos 15 minutos o incluso un poco antes, el arroz debe haber absorbido todo el caldo o casi todo, y en ese momento subimos la temperatura al máximo y ‘freímos’ el arroz entre dos y tres minutos en los que incluso se pegará un poco al fondo de la sartén.

10.- Tras esos 3 minutos de ‘fritura’, retiramos del fuego y dejamos reposar otros dos o tres minutos, tras los cuales removemos bien todo el conjunto para distribuir esa capa de socarrat por todo el arroz.

11.- El resultado: una delicia con un sabor muy muy potente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.