Kebab de pollo con dürüm casero

Decía Roy Andresson en “Sobre lo infinito” que de acuerdo a la Primera Ley de la Termodinámica, la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma, por lo que es maravilloso imaginar que dentro de mil años tú te has convertido en patata y yo en tomate y volvemos a encontrarnos.

Durum kebab

Esta poética interpretación de una de las leyes elementales de la física ofrece una interesante respuesta al clásico “¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? y ¿hacia dónde vamos?” porque implica que, aunque en distintos estadios materiales, nuestro destino es deambular y convivir en este Universo por toda la eternidad.

Para los pesimistas, esta interpretación supone que estamos condenados a estar siempre encerrados en este Universo, sin posibilidad de evitarlo ni salir de él, como el mago de Aladín en su lámpara mágica. A los optimistas nos abre un inmenso abanico de posibilidades para encontrarnos, compartir y coincidir a lo largo del tiempo en miles y miles de formas y estados posibles.

Resulta atractivo que precisamente la Física, la ciencia que a base de conocimiento fue abriendo puertas para la caída de aquellos dioses omnipotentes, únicos y exclusivos que prometían la vida eterna, sea también quien nos ofrece esta nueva visión de la inmortalidad. No es la conciencia la que pervive, sino la energía; y si vamos descendiendo niveles en nuestro cuerpo (miembros, órganos, tejidos, células, átomos, quarks, protones, electrones…) acabamos llegando a esas partículas que tras una transformación acabarán uniéndose a otras partículas y dando lugar a nuevas formas, a nuevas composiciones y quien sabe también si a nuevas formas de conciencia.

Quizás el ciclo de la vida o la transformación de la energía sean dos maneras de denominar el mismo hecho. El caso es que cuando el pasado domingo hicimos kebab para almorzar, no pudimos evitar pensar que delante nuestra teníamos trocitos de energía que vienen desde el mismísimo Big Bang y preguntarnos por las historias que arrastran consigo desde los orígenes del Universo. Quizás alguno haya formado parte de un meteorito que cayó en la Tierra, o fue parte de un dinosaurio, o un diamante, o una flor de una especie ya extinguida… Y para envolverlo todo, como simbolizando un universo particular, el pan dürüm con esa forma redonda que al cerrarse sobre el resto de ingredientes los reúne para siempre en un abrazo suave y tierno, cálido e integrado para toda una eternidad en la que están a punto de transformarse en un nuevo estadio material.

Receta de kebab de pollo con pan dürüm casero (para 4 personas):

Ingredientes para el kebab:- Carne de pollo: aconsejamos contramuslos deshuesados para que la carne esté más sabrosa, aunque se puede utilizar también pechuga o incluso mezclar ambas. Nosotros utilizamos un contramuslo deshuesado por persona.- Aliño para la carne: Ras el Hanout (especias marroquíes), comino, pimentón, pimienta, cúrcuma, sal y cilantro.

Ingredientes para el pan dürüm:- 100 mililitros de agua- 100 mililitros de leche- 300 gramos de harina de trigo- Un chorrito de aceite- Un sobre de levadura seca de panadería (unos 7 gramos)- 1 cucharadita pequeña de sal y otra de azúcar

Para acompañar la carne; el acompañamiento es al gusto, nosotros proponemos:- Lechuga picada fina- Tomate picado- Cebolla- Cilantro- Salsa de yogourt

1.- Lo primero que haremos será preparar la carne, para lo cual la pondremos en adobo con las especias. Cortamos el pollo en tiras finas y lo ponemos en un recipiente que podamos cerrar herméticamente, al cual añadiremos un chorrito pequeño de aceite (lo justo para ligar las especias y el pollo) y todas las especias: Ras el Hanout, comino molido, media cucharada sopera de pimentón dulce, pimienta recién molida, media cucharadita de cúrcuma, la sal y el cilantro picado. Mezclamos bien, tapamos el recipiente y dejamos reposar en el frigorífico durante al menos una hora.

2.- A continuación preparamos la masa para hacer el pan dürum casero. Para ello mezclamos todos los ingredientes en un bol y amasamos. Para ayudar a la fermentación es importante añadir los líquidos tibios, que no estén fríos. Amasamos con la mano hasta conseguir una masa homogénea y que será difícil de trabajar ya que será bastante elástica y pegajosa. Cuando tenemos la masa, la dividimos en bolitas (cada bolita será un dürüm), para lo cual tendremos que trabajar con harina en las manos. A nosotros con esta cantidad nos salen 4 bolitas de dürüm, las cuales colocaremos en un recipiente al que también habremos puesto algo de harina en el fondo para que no se peguen las bolitas, y tapamos. Dejamos así al menos durante 30 minutos.

3.- Mientras reposa la masa del pan dürüm podemos poner a cocinar la carne, que se hace al horno. Como está cortada en trocitos pequeños, precalentamos el horno a 180 grados y cuando está caliente introducimos el pollo en una bandeja especial para horno; debe estar seco, ya que en el aliño habíamos añadido poco aceite, pero si no es así, sí que es importante que vaya al horno sin líquido. Asamos durante unos 35 a 40 minutos, en función del horno, pero siempre muy atentos para evitar que se haga demasiado, ya que esto dependerá también del tamaño en el que hayamos cortado la carne.

4.- Mientras el pollo está en el horno podemos aprovechar para preparar los ingredientes del acompañamiento final y cortar muy finos la lechuga, el tomate y la cebolla. También se puede acompañar con maíz, col morada, etc., al gusto. Y en cuanto a la salsa de yogur, nosotros recomendamos hacerla casera, ya que es muy rápido y sencillo, y el resultado final no tiene nada que ver con las compradas en supermercados.

5.- Finalmente, preparamos los dürüm, que es rápido. Para ello, enharinamos la superficie de la encimera para que no se pegue la masa y ponemos una bola sobre ella, la cual estiramos en forma de circunferencia con ayuda del rodillo; debe quedar una masa muy final de uno o como mucho dos milímetros de altura. Cuando la tenemos lista, calentamos una sartén a fuego medio y ponemos sobre ella el pan dürüm estirado. Hay dos aspectos importantes: la potencia del fuego, que debe ser media par que no se queme por unas partes y se quede crudo por otras, e ir haciéndola girar con la mano sobre la sartén, para repartir bien el calor. A mitad de cocción damos la vuelta y repetimos el proceso por la otra cara. Ah, y también importante: cuando las sacamos, hay que cubrirlas con un paño para que no se sequen y se endurezcan. Mientras cocinamos un dürüm en la sartén podemos ir estirando otro con el rodillo, para ir ganando tiempo, hasta tener los cuatro listos.

6.- La carne también estará ya lista, al igual que la guarnición y la salsa de yogur, así que… A transformar la materia 😉

PD: se puede sustituir la salsa de yogur por salsa de tomate especiada y ligeramente picante, al igual que en vez de carne de pollo puede utilizarse de cordero o ternera, o combinaciones de ellas.

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