Falafel

Del falafel enamora el sabor, el nombre y la forma, esa esfera imperfecta que encierra dentro de sí una fusión de sabores desconocida hasta que se abre. Ese misterio es algo que comparten todas las esferas, un universo secreto en su interior.

Falafel

Una esfera nos seduce por lo desconocido que contiene, pero también por el deseo de conocer la gran riqueza que intuimos que alberga en sus entrañas.

Y aquí es donde queríamos llegar: hemos tardado más de treinta recetas en encontrar este momento -inolvidable para nosotros- para poder soltar una de nuestras frases preferidas: “supongamos un burro esférico”, la cual puede ser reescrita como “imaginemos una persona esférica” o bien “supongamos que las personas son esféricas”…

Si nos ceñimos al campo de la Física, este supuesto nos servirá para formular teorías que nos ayuden a explicar el mundo; pero si nos movemos en el ámbito de las ciencias humanas y de la no ciencia, como es el caso, personalmente lo utilizaremos para expresar la riqueza que toda persona atesora en su  interior.

Nos gusta imaginar que los límites de esa esfera personal de cada uno está constituida por una fina membrana que unas veces es más permeable y otras veces menos, en función de aspectos como la personalidad de cada uno, los estados de ánimo y las circunstancias en que nos encontremos.

Desde nuestro acercamiento no científico al mundo, sentimos que en tiempos de mayor aislamiento, ya sea por decisión propia o por circunstancias externas, esa membrana se endurece, va haciendo una costra que nos encierra cada vez más en el interior. No es que esa riqueza desaparezca, sino que se esconde, se oculta… Pero en la misma medida que dificulta el acceso desde el exterior, le resulta más complicado salir hacia fuera… Y atención: igual que hay belleza en el interior, también la hay fuera, donde al hacer más permeable la membrana volveremos a encontrar colores, la brisa, el agua y el cielo, olivos, linces, murciélagos, delfines, gaviotas, personas y hasta burros esféricos.

Imaginemos un burro esférico… y abrámoslo, abrámonos… con la misma ilusión que un niño a punto de descubrir el juguete que hay dentro de su chocolatina con forma de huevo.

Receta de falafel:

Ingredientes:- Medio kilo de garbanzos- 2 cebollas medianas- 2 dientes de ajo- Un buen manojo de cilantro fresco y otro de perejil- 3 cucharadas de café de cominos molidos- 1 cucharada sopera de harina; puede ser de garbanzo o en su defecto, de trigo.- Sal y pimienta.- ½ cucharada de café de levadura seca.- Opcional: un toque picante.- Aceite de oliva para freír.

La preparación del falafel es bastante sencilla y obtendremos un burro esférico delicioso:

1.- Antes no lo hemos comentado, pero los garbanzos deben ser secos, de paquete, ya que el día antes antes de preparar el falafel los cubriremos con agua y dejaremos en remojo 24 horas. Hay que cubrirlos con agua suficiente para que al crecer en volumen, los garbanzos estén siempre cubiertos por el agua. La hidratación es fundamental ya que después los trituramos junto con el resto de ingredientes así, sin más elaboración.

2.- Transcurridas esas 24 horas vertemos los garbanzos en un colador, escurrimos y secamos para que en la medida de lo posible no quede agua.

3.- Una vez secos, colocamos los garbanzos en un robot de cocina o un recipiente para triturarlos con la batidora. Añadimos las dos cebollas picadas, los dientes de ajo, las hierbas aromáticas y el comino, y trituramos todo. Si fuera necesario para conseguir una textura adecuada, podemos añadir un poco de aceite de oliva.

4.- Una vez triturados estos ingredientes añadimos sal y pimienta al gusto, la harina y el pellizco de levadura seca. Si optamos por darle un toquecito picante, también es éste el momento de añadirlo (un poco de cayena molida, por ejemplo).

5.- Volvemos a mezclar todo para volver a conseguir esa masa homogénea y dejamos reposar durante al menos 30 minutos.

6.- Transcurrido este tiempo formamos bolas no muy grandes, del mismo tamaño que le dariais a una albóndiga de carne; otra opción es darle forma de mini hamburguesas, aplastándolas un poco con la mano para meterlas en un bocadillo.

7.- Finalmente, solo nos quedará freírlas en abundante aceite de oliva; si es en freidora, mejor, ya que quedarán más doradas por toda la superficie. Con unos 6 ó 7 minutos en principio será suficiente, aunque en realidad nos debemos guiar por el tono dorado de la superficie. Eso sí, es importante no freírlas con la temperatura al máximo para evitar que se quemen por fuera y queden poco hechas en el interior. El fuego medio es una buena opción.

8.- Con estas cantidades es posibles que tengáis para más de un día; no pasa nada, al contrario: no friáis las bolitas que veais que no vais a comer y las congeláis; la única precaución es que no se toquen entre sí y que cuando las vayáis a consumir las friáis directamente sin descongelar, y también a fuego medio para que se hagan bien por dentro.

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