Albóndigas en salsa castellana

Hay guisos que inevitablemente nos remiten a la infancia y uno de ellos son las albóndigas. Por ello, con esta receta, no buscamos que intentéis imitar las albóndigas que se hacían en vuestra casa -algo que a estas alturas seguro que ya habéis comprobado que es del todo imposible-, sino todo lo contrario: nos gustaría animar a los que sois padres y madres a que creéis unas albóndigas únicas para que cuando vuestros hijos sean mayores, cada vez que coman albóndigas éstas los devuelvan a la infancia. Algo así como la magdalena de Proust pero en forma de pelotitas irregulares, que ya sabéis que a nosotros lo irregular nos fascina.

Albóndigas en salsa castellana

La cocina nos permite disfrutar del momento presente pero también puede ayudarnos a viajar en el tiempo, a recordar momentos, sabores, personas, reuniones… y las albóndigas son un plato que se presta a ello.

En nuestra opinión, las albóndigas tienen dos claves: la primera es añadir a la carne una o dos rebanadas de pan blanco o pan de molde, en ambos casos sin corteza, bien empapados en leche, para que le den a las albóndigas suficiente esponjosidad; y la segunda y fundamental para nuestro objetivo de conseguir unas albóndigas únicas e inigualables: el aliño.

Nosotros en esta receta os proponemos un aliño para que os sirva como referencia, pero os invitamos a que inventéis y creéis el vuestro propio para hacer unas albóndigas únicas.

En el fondo, aspiramos a que todas las recetas de este blog sean eso, una referencia a partir de la cual cada uno pueda crear sus propios platos. Ya sabéis: adoramos la diferencia, la creatividad, lo irregular, la independencia, la libertad… en la cocina y por supuesto en la vida.

¿Empezamos?

Albóndigas en salsa castellana

Ingredientes para 4 personas:- Una rebanada grande de pan, o dos sin son pequeñas, sin la corteza.- Unos 150 ml de leche, lo suficiente para empapar bien las rebanadas de pan- 500 gramos de carne picada.- 1 huevo- Aliño para la carne picada: sal, pimienta, perejil picado, cebolla picada muy fina, orégano, ajo rallado, un chorrito de salsa de soja y un toque de curry.- Harina de freír.- Media cebolla picada- 4 dientes de ajo laminados.- 3 ó 4 zanahorias.- Vino blanco de guiso.- Caldo de carne, en torno a 1 litro.

1.- En un recipiente amplio, en el que vamos a mezclar todos los ingredientes, ponemos la leche y las rebanadas de pan sin la corteza. Dejamos empapar bien y desmenuzamos, para mezclar después con más facilidad con la carne. Debemos ser generosos en ambos ingredientes, ya que después le darán mayor esponjosidad a las albóndigas.

2.- Añadimos la carne picada. Para esta receta puede ser la mitad de cerdo y la mitad de ternera (nosotros lo solemos hacer así) o bien solo de ternera.

3.- Incorporamos el huevo batido.

4.- Aliñamos la carne. Ésta es una de las claves de la receta y en realidad el paso con el que conseguiremos darle un toque personal a nuestras albóndigas. Nosotros os proponemos este aliño, pero os animamos a que inventéis y creéis un aliño a vuestro gusto. En esta receta nosotros añadimos sal, pimienta, perejil picado (si os gusta el cilantro, podéis sustituirlo por cilantro), un cuarto de cebolla picada muy pequeñita, orégano, dos dientes de ajo rallados, un poco de curry y un chorrito de soja. Otras opciones son el tomillo, jengibre rallado, cúrcuma, especias marroquíes…

5.- Mezclamos todo muy bien, para que se integren todos los ingredientes, y damos forma a las albóndigas. No deben ser muy grandes, para que luego queden bien al guisarlas. Tras darle forma a cada albóndiga la enharinamos y las vamos colocando en un recipiente hasta que estén todas y llegue el momento de freírlas.

6.- Cuando tengamos todas las albóndigas listas, las freímos en una sartén bastante grande con abundante aceite; aunque ahora vayamos a freír las albóndigas en tandas para que el aceite no pierda temperatura, hay que tener en cuenta que posteriormente utilizaremos este mismo recipiente y el aceite para la salsa, por lo que debe tener tamaño suficiente para todas las albóndigas. En cuanto a éstas, no se trata de cocinarlas ya por completo, tan solo de sellarlas por fuera, por lo que les daremos las vueltas necesarias para que queden fritas y selladas en el exterior por completo. Tened en cuenta que el interior estará aún crudo y que se acabará de hacer posteriormente en la salsa.

7.- Según las vayamos friendo, las dejamos en una fuente con un papel de cocina para absorber el exceso de aceite.

8.- Una vez que tengamos fritas todas las albóndigas acabaremos de guisarlas en salsa. Para ello, retiraremos de la sartén el exceso de aceite pero dejaremos un fondo e intentaremos mantener todo lo que hayan soltado y aportado las albóndigas al freírlas. En ese aceite añadiremos media cebolla picada, tres o cuatro dientes de ajo laminados y las zanahorias peladas y cortadas en rodajas, y antes de que empiece el conjunto a coger color añadimos medio vaso de vino blanco de guiso, subiendo el fuego para que se evapore el alcohol.

9.- En ese momento incorporamos las albóndigas, removemos ligeramente y añadimos el caldo de carne, manteniendo el fuego fuerte para que se guisen las albóndigas y se concentre la salsa. Si queremos, podemos añadir un poco de harina a la salsa, para darle más consistencia.

10.- Como mucho en unos diez minutos deberían estar hechas las albóndigas, por lo que ya se tratará de conseguir el punto deseado en la salsa (a la que si queremos, también podemos añadir algo de sal) y… confiamos en que os guste mucho y probéis vuestro propio aliño.

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