Sopa de ajos

Sopa de ajos

A veces, todo es cuestión de perspectivas.

Por ejemplo: la baja natalidad es un problema para el mantenimiento de la sociedad del bienestar y en concreto de servicios públicos como la sanidad o las pensiones; por el contrario, el crecimiento de la población es una amenaza para la sostenibilidad del planeta.

Por ejemplo: se mira con desconfianza el flujo de personas que vienen a trabajar a nuestras zonas de residencia, pero el sentimiento es muy diferente cuando son nuestros hijos quienes emigran a otros países para buscar trabajo.

Por ejemplo: la democracia como sistema de autogobierno se basa en un sistema de representación en el que la libertad y el respeto deben ser irrenunciables; sin embargo este principio se ve amenazado por el propio sistema, en el que la falta de representatividad y empatía derivan en una fragmentación cada vez mayor y en la aparición de extremismos excluyentes.

Por ejemplo: la evolución de la cocina ha generado platos de fusión con multitud de elaboraciones, ingredientes y emplatados en los que hacen falta horas de trabajo y muchos euros para elaborar una cucharilla de degustación; y sin embargo, hay platos de cucharón como la sopa de ajos con una potencia de sabor, que se elaboran con mucha sencillez y cuyo coste no llega a un euro por comensal, que son capaces de echarle la pata a cualquier cucharilla.

Ésta es nuestra receta; sencilla, rápida y sabrosa:

1.- Pelamos y cortamos en láminas los dientes de una cabeza de ajos; al menos, diez o doce dientes de ajo.

2.- En una cazuela cubrimos el fondo con un poco de aceite, muy poco, lo justo para cubrir el fondo; calentamos el aceite y añadimos los ajos.

3.- Antes de que empiecen a dorarse incorporamos unos 150 gramos aproximadamente de taquitos de jamón y seguimos friendo.

4.- Justo cuando los ajos empiezan a dorarse añadimos una rebanada de pan duro por comensal y freímos unos instantes.

5.- Cuando el pan está ya frito, retiramos por un instante del fuego y vertemos sobre las rebanadas de pan pimentón dulce, por ambos lados de la rebanada, y movemos todo el conjunto para combinar todos los ingredientes.

6.- Volvemos a colocar al fuego y en ese momento incorporamos caldo de carne, como unos 300 ó 350 ml por comensal, aproximadamente, pero esto dependerá de la consistencia que queramos darle finalmente a la sopa. Se puede hacer también con agua, pero evidentemente el resultado no tiene nada que ver.

7.- Removemos y dejamos a fuego medio, sin que el caldo llegue nunca a hervir, durante unos 20 minutos.

8.- Transcurrido ese tiempo añadimos a la cazuela un huevo por comensal y esperamos que se cocine, entre dos y tres minutos.

9.- Servimos en cuencos y si queremos, adornamos con picatostes o una rebanada de pan tostado.

Os animamos a que probéis; nosotros no la comíamos desde que éramos niños y nos ha traído muchos recuerdos. Sirve para reconfortar en los días de frío y es otro de esos platos a los que tanto agradecemos haber combatido el hambre en épocas de escasez. Ah, y además, la sopa de ajos no supone ninguna amenaza para la sostenibilidad del planeta 😉

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