Garbanzos con langostinos

La curiosidad y las sorpresas nos ayudan a disfrutar la vida. La capacidad de sorprenderse se asocia sobre todo a la infancia; quizás porque los niños son mucho más susceptibles a las sorpresas, aunque no porque tengan mucho que aprender, sino porque aún no se han atrincherado en el fortín de su propio yo. También es cierto que los niños tienen mucho que aprender: casi tanto como los adultos.

Ir perdiendo la capacidad de sorpresa no tiene nada que ver con la edad, el proceso de aprendizaje o el conocimiento, sino con la mayor o menor permeabilidad con la que erigimos ese fortín de nuestro yo, nuestra zona de confort. Cuando nos referimos al conocimiento, por defecto nos referimos al conocimiento científico, y la sorpresa se sitúa más bien en otras formas de acercarse al mundo, como con el conocimiento emocional: un conocimiento en el que siempre tiene lugar la sorpresa como estímulo para el aprendizaje, la diversidad y el respeto.

De ahí nuestra alegría cuando la #fannumberone de este blog, Eva, nos declaró abiertamente su sorpresa al ver en uno de nuestros planning la ‘feijoada de camarao’: “¡¡nunca se me habría ocurrido hacer una alubias con langostinos!!”. Ojo, a nosotros hace algunos años tampoco: pensamos exactamente lo mismo que Eva al disfrutar de una espectacular ‘feijoada de camarao’ en un restaurante de Portugal en agosto y con 40º a la sombra.

Nos encantó su capacidad de sorpresa y el comentario, que sin quererlo tiene su poquito (o mucho) de motivación para los que están detrás de este blog. En fin, cosas del conocimiento emocional…

Y como resulta que Eva es vanguardia de la libertad y además los planning que publicamos son orientaciones o ideas para que cada cual las siga o personalice a conveniencia, pues nosotros en vez de ‘feijoada de camarao’ hemos cocinado en esta ocasión garbanzos con langostinos, simplemente porque nos venía mejor al tener ya en el congelador garbanzos cocidos.

1.- Pelamos los langostinos: si son buenos, mucho mejor, porque darán más sabor al guiso; y si son muy buenos, mejor hacerlos cocidos o a la plancha 😉

Reservamos los cuerpos y echamos las cabezas y las cáscaras en agua hirviendo; al menos 15 ó 20 minutos, pero no más de media hora. Colamos y reservamos el fumet.

2.- Hacemos un sofrito en el que añadimos, por este orden: 1 hoja de laurel, 4 ó 5 dientes de ajo laminados, 1 pimiento cortado fino, media cebolla también cortada fina, 1 cucharada (generosa) de pimentón dulce, justo seguido dos tomates grandes rallados (para que no se queme el pimentón) y medio vasito de vino. Mezclamos un par de minutos e incorporamos el fumet de haber cocido los langostinos. Ponemos a fuego fuerte y llevamos a ebullición.

3.- Incorporamos los garbanzos, que estarán ya cocidos, y salpimentamos. Se pueden añadir garbanzos de bote; nosotros tenemos garbanzos cocidos por nosotros mismos para evitar conservantes; cocemos un paquete de un kilo y lo guardamos en porciones en el congelador.

4.- Dejamos cocinar entre 5 y 10 minutos, dependiendo del tiempo necesario para que el caldo se consuma un poco y se concentre la salsa, y justo antes de apagar, incorporamos los langostinos pelados.

5.- Servimos y… tan sólo dos apuntes finales:

  • Si tenéis alubias en lugar de garbanzos, simplemente sustituir unos por otras.
  • ¡Dejad que la vida os sorprenda!

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